Bajo la Tormenta

Bitácora de un viaje a través del cáncer


Ese mensaje que te toca el corazón. Y te rompe.

A veces pasa que tienes un buen día. Porque no piensas. Estás entretenida, leyendo, viendo una serie, hablando, chateando, paseando a dos por hora, disfrutando de la luz del sol… y sintiéndote feliz porque puedes moverte autónomamente y no estás encamada. Es un buen día. El bicho está ahí, pero tú confías en que lo vas a mandar la mierda , que para mala leche la tuya. Que para algo perteneces a la familia que perteneces.

Y de pronto un simple mensaje de 2 palabras y un emoticono.

Te toca el corazón. Y te rompe.

Y empiezas a sentir ese sudor frio al preguntarte si no volverás a ver a esa persona, a vivir la vida que tenías antes, a reírte… a tantas cosas. Y tragas saliva y pones buena cara, porque ya bastante tienen los que tienes cerca y no quieres preocuparles más. Pero te cuesta.

Me acaba de pasar. Ese mensaje. El echar de menos cosas simples y sencillas. El temor de no saber si volveré a compartir esos momentos con esa persona y con el resto de gente a la que quiero o con la que comparto a diario mi vida. . Y duele.

No se porqué me ha pasado. Cada día por suerte recibo mucho cariño. Ojalá siga recibiéndolo las próximas semanas, cuando empiece con el tratamiento. Pero hoy, ese mensaje me ha roto.

Me duele porque me ha recordado todo lo que me estoy perdiendo. Porque es una realidad. Tu vida se para mientras la de los demás sigue avanzando. De pronto ya no hay estrés, vida social, por no haber no hay ni vida normal…. Solo hay incertidumbre.

Y soy consciente del miedo. Y vuelvo a reprimir mis ganas de llorar.

Por que sí, lo de la actitud es importante. Yo si me encuentro bien tengo buena actitud. Si no me puedo mover o tengo dolor, pues lo siento pero mi actitud dista mucho de ser positiva. Porque el miedo me puede. Ya lo he pasado. Y lo que me queda.

Y te haces preguntas tan tontas como si la edición de Masterchef que empieza hoy será la última que verás…

Jo també.



Deja un comentario

About Me

Lo que soy ha pasado a un segundo plano. Escribo para capear la tormenta.

Este blog es mi válvula de escape.