Hoy tengo mal día. De esos de estar triste y llorar. No por nada que no supiera, pero hoy tenía TAC preparatorio para la radioterapia… y ha sido mi primera visita a esa zona en el subsuelo del Hospital de Can Ruti. Cuando he visto de frente el cartel de «Oncología Radioterapia-ICO» ya se me han saltado las lágrimas.
Me las he tragados pero al entrar a hacerme el TaC, he explotado otra vez. Se que es algo normal. Que debo dejar salir las lágrimas. Pero estoy bastante retenida porque estoy muy entretenida. Pero hoy me ha sobrepasado todo.
El miedo. Miedo a no curarme. Los pinchazos también me asustan. Pero el miedo a que todo esto no sirva de nada es paralizante. Puto cáncer de mierda.
Por suerte, todo el personal que me he encontrado hasta la fecha es maravilloso y empático. Todos menos la ginecóloga desalmada del Hospital de Calella, pero a ella le dedicaré otra entrada. Un desperdicio humano como ese se merece mi ira retenida transformada en palabras.
Por que hoy, y ahora que lo pienso, he llorado por el miedo, pero también me ha tocado el alma la mirada de un señor muy mayor en una silla de ruedas que estaba esperando en la sala cuando yo he salido. Me ha dado una pena infinita. Nos hemos cruzado las miradas y me ha roto. Tan triste. Tan suplicante. Tan resignado.
Me he imaginado que podría ser mi padre. He estado a punto de pararme a hablar con él, pero he visto al momento a las que debían ser su esposa e hija hablando con una enfermera.Si cuando empiece el tratamiento me lo vuelvo a encontrar, segurísimo que me pararé a hablar con él. Ojalá vuelva a verle.
Si yo estaba acojonada. ¿Qué estaría pensando él? Llegar al final de su vida y ponerse enfermo de esa forma tan cruel. No es justo. No puedo pensar porque empiezo otra vez a llorar y no paro. Pero quería darle el protagonismo que se merece dentro de esta bitácora. No escribo en mis otros blogs pero aquí me estoy quedando bien a gusto. Es mi válvula de escape.
Si, reconozco que hoy tengo el día sensible. Pero las personas mayores me producen una ternura infinita. Hace tiempo que he pensado hacerme voluntaria de alguna asociación de acompañamiento, pero no he tenido valor y siempre acuso a la falta de tiempo…. Están cambiando muchas cosas ahora. Seguro que algo haré cuando me cure.
Qué importante es estar acompañado, y mas cuando estas pasando por una etapa dura como puede ser una enfermedad como esta. Tener a alguien que se preocupe por tí. No me canso de dar gracias por lo afortunada que soy. Por mi caballero andante que no se separa de mi ni a sol ni a sombra, por mis padres, por mis amigos… Cada día alguien me pregunta como estoy. Y aunque no lo sepan, me dan vida.
El otro día mi enfermera me dijo algo que se me quedó grabado: algo así como que este proceso tan largo, es como un viaje en metro. Al principio del viaje se sube mucha gente y a medida que el viaje avanza la gente se va bajando, AL final, quedan solo unos pocos. Lo mismo pasa con la enfermedad. Aunque ya lo sabía por haberlo vivido hace escasos 6 años, estoy en ese viaje en tren. De momento hay quien casi ni se ha subido, ni se le espera en este viaje. ni en ningún otro. Mis compañeros fieles, están ahí cada día. Y siempre, siempre, estaré ahí para ellos.
Como curiosidad, mientras estaba con el TAC, no dejaba de sonar en mi cabeza: «Disfruto, Disfruto, Disfruto, Disfruto….. «
Sin duda, me ha dado fuerte con la canción.
Sin duda de todo esto saldré más fuerte.
Deja un comentario