Esta es mi novena noche en el hospital. Hoy no me han hecho ninguna prueba pero me he dado cuenta de que mi mente empieza a fallar . Me olvido de palabras habituales y siento que estoy encarcelada en una especie de gran hermano sanitario.
Durante el día de hoy he pasado por varios estados de ánimo: de la tranquilidad a la emoción y de ahí al instinto asesino, que ha terminado convirtiéndose en un ataque de risa diabólico y sarcástico. Y es que hoy el día ha dado para mucho …
Después de otra noche toledana aquí con el pequeño ruiseñor poseído , cuyos alaridos ni la música de Carlos Núñez a todo trapo en mis oídos ha conseguido amortiguar , me he levantado con menos dolor …. cosa obvia por que no he conseguido relajarme, ergo mis músculos estaban activos.
Y ha empezado un nuevo día en el cotolengo de la cuarta planta, del cual soy una paciente más.
Dejando de lado al «acosador» que casi se mete en la habitación a darme los buenos días y al que las enfermeras le han hecho un placaje digno de las mejores jugadoras de rugby , me voy a centrar en mis dos favoritos : El señor «Por favooooo» y la dulce reencarnación del pequeño ruiseñor poseído.
Vaya por delante mi respeto a todas las personas enfermas. Yo soy una más y reconozco que también debo provocar mucha risa cada vez que me tienen que pinchar, por qué entre mi miedo y mis venas castigadas por la quimio, soy un show . Bueno , solo aviso que si digo algún taco no es nada personal… así que los «tu puta madre» los suelo susurrar entre dientes …
El Señor «Por favooooooooooooo»
Escuché sus alaridos de desesperación el primer día de ingreso. La primera vez me asusté , ahora ya estoy atenta cada vez que empieza su sesión para escuchar sus diferentes proclamas y morirme de risa, las más habituales son:
Por favooooooooooooo……
…. me duele el alma
…. me acabo de despertaaaaaa
… me quiero moriiiiii
… por favoooo, por favoooo, por favoooo
….
Lo tengo bastante lejos pero sus pulmones están a pleno rendimiento, ríete tú de Pavarotti. Quien comparte habitación con él debe ser sordo o monje budista , por que me toca a mí y ya le habría hecho tragar la almohada. Y estampado una silla en la cabeza. Y plegado dentro de la cama.
A las horas en las que escribo , las 22.38, aún le oigo chillar a lo lejos , y eso que la puerta de mi habitación está cerrada . Estoy a solas con el pequeño ruiseñor que está calentando cuerdas vocales para empezar con su sesión de cante jondo.
La frágil reencarnación del pequeño ruiseñor poseído
Es mi nueva compañera de habitación . La de los alaridos de mi último Post. Provoca mucha ternura… en 3 días ha mejorado bastante y hoy ya habla , come y caga. (He tenido que salir de la habitación. Ni mi gato en sus peores momentos da tanta peste).
Mi lado bueno se preocupa por ella. Le hablo, me coge las manos, ella manda besos ,… Te la comerías a besos . Pero la maldad se apodera de mí en sus momentos de tarareo, palmas y «ayyyy».
De hecho esta tarde han coincidido los «por favooo » con la sesión de palmas y cante … Me ha dado un ataque de risa entrando y saliendo de la habitación para escucharlos en estéreo mientras intentaba grabarlos.Esto no lo haría en condiciones normales. Se me está empezando a ir la pinza.
Y llega la noche ….
Como ya comenté , si algo me saca de mis casillas es no poder dormir . En mi antigua casa llegué a dejar marcas en la pared de aporrearla con un utensilio de cocina para que los vecinos apagaran la máquina del demonio que solo encendían a la hora de dormir.
Ahora mismo está el pequeño ruiseñor «cantando» ( Buuuhhhhhhh uhhhhhh) …. y de vez en cuando pega un berrido que te hace saltar de la cama .
Hace un rato les he dicho a la enfermeras: o la sedáis a la ella o me sedáis a mi. Es verdaderamente insoportable a no ser que seas sorda.
Y vuelvo a insistir . No es justo . Estoy perdiendo días de vida encerrada aquí,viendo pasar los días , todos iguales, uno tras otro, paseándome cual tirada en pijama y zapatillas , nutriéndome a base de sopa, yogures y mandarinas … por que la comida … digamos que el chef no aspira a ser Estrella Michelin.
Sé que es por mi bien, pero considero que hacer pasar días en blanco en un hospital a una persona que no lo necesita , es nocivo para su salud, física y mental. Y más después de todo lo que he sufrido con el cáncer.
Mi cabeza no está bien. Los gritos cual cerdo siendo degollado en la matanza no ayudan. Igual que no lo hacen las palmas de Lola Flores que cuando le da el aire se pone a gritar a lo niña del exorcista.
Que por cierto, ahora que lo pienso, podrían hacer un trío con el que cada vez que tose parece que vaya a sacar hasta la primera papilla. Que asco por Dios.
En definitiva , si cuando consiga volver a casa a mi gato se le erizan los pelos y maúlla amenazante , será señal de que me he convertido en otra persona; atormentada y herida psicológicamente. A lo mejor a mí también me da por gritar y dar palmas por toda la casa .
La incertidumbre , el dolor , el duelo no llorado del cáncer y la locura que me rodea están haciendo mella en mi.
Quiero irme a casa . No puedo más.

Deja un comentario