Hace 3 días que sali del hospital. Con un pergamino de pastillas para tomar y con algunas pruebas aun pendientes de hacer. Estoy ahora peor que cuando ingresé.
Me canso mucho al andar, tengo nauseas y dolor de cabeza constante. Me miro al espejo y apenas me reconozco.
Lo de salir a andar cada día va a tener que posponerse, a no se que vaya con unas cuantas bolsas para vomitar encima. Y lo de conducir ya…. ni me lo planteo.
Ya he pasado la época de la quimio y la radio, cuando apenas me podía mover del sofa… Ahora intento pensar q este malestar se terminará een unos días en cuanto termine el tratamiento. Pero es infernal volver a pasar por este malestar por culpa de los antibióticos.
No es justo. No me lo merezco. Estoy harta.
Por un lado la medicación, y por el otro el trauma de estar allí 12 días, me han dejado para el arrastre.
Pero estoy en casa.
Y sigo viéndola como un regalo. Miro al mar, a los árboles, a mi gato durmiendo plácidamente a mi lado… Y no dejo de dar gracias mentalmente.
Hace una semana a estas horas estaba en la habitación 408… Solo de pensarlo me entran escalofríos. Ojalá jamás se repita. A veces aún me parece escuchar los «ay ay ay» o los «socorro, por favooo» de mis vecinos de planta.
La vida sigue.

Deja un comentario