Parece que fue ayer cuando empezaban las fiestas navideñas y apenas quedan unas horas para que se terminen. Estamos en plena hora de cabalgatas. Desde el sofá veo los cohetes que la celebran en el lugar en que vivo.
Lo primero que hice en Nochevieja tal como me comí las uvas fue correr al calendario que tenia en la nevera y tirarlo con todo mi odio a la basura deseándole » la mejor de las suertes». Vamos, que lo mandé «a la mierda» con todas mis fuerzas.
Desde que ha empezado el año sigo con la sensación de plena consciencia de lo que hago, ¿y sin son mis últimas Navidades? Que seguro que no será así, pero es inevitable tener miedo. Y esa incertidumbre que me acompaña día sí, día también.
Hace 3 días me hicieron una resonancia. Me tocaba para la revisión del cáncer.De las tres que llevo fue la peor. Cada vez es más difícil que me encuentren las venas para pincharme. Lloro a la mínima. Y además se me durmieron los dedos … Un cuadro. Pero confío en que el puto tumor siga sin aparecer.
El lunes que viene me toca la biopsia del pulmón. Estoy muy asustada, Y toda la semana llena de visitas médicas. Menos mal que una de ellas es a mi psico oncóloga. Creo que esta vez le voy a dar trabajo de más. Necesito salir a flote.
Pero hoy es la Noche de Reyes. Esta mañana he estado envolviendo regalos (mis manos me lo han permitido) y recogiendo por casa. He hecho muchas cosas…. Esta tarde, como siempre me gusta hacer, como casi cada día desde hace casi un año, sesión de sofá, mis series y programas… y quizá en un rato empiece a leer un nuevo libro.
Escribo este post como mensaje para mi yo de dentro de un año.
Cuando me esté agobiando porque en pocos días se terminarán las vacaciones y tendré que volver al trabajo, recordaré la angustia y el dolor de este año. Y, aunque no creo que lo necesite, me servirá como toque de atención. «No te quejes, el año pasado estabas enferma, bajo la tormenta».
En mi carta a los Reyes, este año, solo pido una cosa. Pero la pido con intensidad y abundancia: SALUD.
Felices Reyes.

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