Hoy es el Día Mundial contra el cáncer. Siempre me había producido escalofríos esta enfermedad. Quizá fuera algo premonitorio. Hoy tengo el corazón encogido y la lágrima a punto de desbordar. Hoy «celebro» como paciente oncología mi primer Día Mundial Contra el Cáncer.
Tengo cáncer.
Hace casi un año que me lo diagnosticaron. De la forma más cruel y antihumana. Muchas veces he hablado ya de esa HDLGP de ginecóloga del Hospital del Calella. Pero el caso es que tengo cáncer.
No es un constipado. Es una enfermedad que me puede matar. Igual que lo ha hecho con tantas personas cercanas y queridas. Si hay una cosa que no soporto es a la gente que me dice «¿lo ves? Ya te dije que no sería para tanto»…Esa gente que yo consideraba amig@s y que no han tenido el cuajo de preguntarme apenas en un año como estoy. Pero si de hacer comentarios tontos el mis redes sociales.
El primer día que oficialmente me diagnosticaron con cáncer, recuerdo la conversación que mantuve con mi enfermera oncológica. «Esto es como un viaje en tren, al principio se sube mucha gente.. con el paso del tiempo, verás como se van bajando… » Lo he dicho muchas veces, pero es vital la red de soporte. La mía al principio fue muy extensa. Ha pasado casi un año. Mi vagón está a menos de la mitad de ocupación. Infinidad de personas se han bajado. Algunas nunca se subieron al tren. No las culpo. No es fácil. Pero que no vengan ahora como si nada.
Los míos han estado siempre conmigo. Han aparecido personas nuevas inesperadas. A todos , como siempre, una vez mas, gracias por tenerme en cuenta y acordaros de mi. Por darme ánimos cuando la cosa se tuerce de nuevo, por tener paciencia cuando me cuesta andar… Por vuestro cariño desinteresado.
Esto es algo a lo que nos enfrentemos los pacientes con cáncer. La soledad, la lucha… el tirar «p’alante», el buscar clavos ardiendo a los que agarrarnos para seguir avanzando.
Mentalmente es una labor durísima. No pensar. Seguir. En mi caso me ha funcionado leer,escribir, ver la televisión, vivir rodeada de naturaleza, la música. Ya no soy tan fuerte. Cada vez necesito más abrazos porque cada vez es más dura la cuesta. Aunque por fuera sonría como si nada.
Estos días, con motivo de la celebración el Día Mundial contra el Cáncer, no dejo de encontrarme con noticias sobre cómo nos afecta a los enfermos el diagnóstico y sus consecuencias. Y muchas de ellas son laborales. Yo por suerte, me siento muy arropada por mi empresa y algunos de mis compañeros. Pero sí que es verdad que después de un año de baja mi sueldo se ha visto reducido. No es solo que estés enferma y sufras física y psicológicamente lo indecible. Es que además de perder las fuerzas, pierdes capacidad económica. La vida sigue igual, pero no la tuya.
Tampoco es que tuviera yo grandes lujos, porque siempre estaba trabajando. Y este último año apenas he podido hacer cosas, porque simplemente no podía con mi alma. Las últimas semanas he decidido disfrutar todo lo que pueda en la medida de lo posible: ir a comer a un restaurante, comprarme esas gafas de sol que no me atrevía, vivir…. Porque hoy estoy aquí. ¿ Lo estaré dentro de un año? Es duro. Muy duro pensar en ello. Pero vamos, que lo mismo le puede pasar a alguien sano. Será por infartos fulminantes, accidentes….
Vivir. Tengo que vivir y aprovechar cada segundo de cada día de mi vida.Lo tengo que hacer yo, y lo tienes que hacer tú si lees estas líneas.
Porque quizá mañana seas tú quien recibes el diagnóstico.
Y tu vida se parará como lo hizo la mía, la de mi entorno cercano, y la de tantos enfermos diagnosticados cada año.
Y si en tu entorno alguien es diagnosticado con cáncer, entretenle, háblale, no cambies tu comportamiento. Somos personas enfermas, que necesitamos mantener en la medida de lo posible contacto con el mundo. Saber que de alguna forma aún tenemos nuestro sitio en él. Y si no te atreves o no quieres, por el motivo que sea, desaparece. Pero no te molestes en volver.
Hoy es 4 de febrero de 2024.
Sigo Bajo la Tormenta.

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