Bajo la Tormenta

Bitácora de un viaje a través del cáncer


Un nuevo dolor

Es domingo por la mañana. Hace sol. Un sol de invierno que asemeja primavera. Estoy sentada fuera, al sol. Envuelta en varias capas de ropa, intentando entretenerme para no pensar. Como cada día desde hace un año.

Cada semana que pasa la angustia crece y crece. Y cada semana que pasa aparece un nuevo dolor. Esta vez un punto en la parte baja de la espalda, de esos que te hacen andar a pasitos apoyándote en paredes y muebles, como si tuvieras 100 años. Y tengo la mitad.

La cuerda que me amarra a mi actitud y fortaleza cada vez está más deshilachada. Cualquier día de estos se romperá. Y luego no habrá mar para tantas lágrimas.

Estoy harta.

Que sí, que hay muchas personas que desgraciadamente están mucho peor que yo. Otras ni están. Yo misma hace justo un año acababa de salir de un ingreso hospitalario que casi me lleva por delante. Hace un año no podía ni moverme de la cama. Gracias a Dios ahora estoy en manos del Hospital Germans i Tries.Hoy estoy de pie sí. Pero joder, que cada semana se va añadiendo un dolor nuevo.

A cada persona que con su mejor intención me dice que «tenga una actitud positiva» le hacía pasar por mi calvario de los últimos 13 meses. A ver si lo aguantaban. A la mierda los consejos vacíos. Tenla tú joder que no tienes ninguna enfermedad. A un enfermo de cáncer no le puedes decir esa puta gilipollez. ¿Acaso los que han muerto lo han hecho porque han querido? Pues NO. Esta enfermedad es una puta mierda y mi otra enfermedad sin nombre, de la que sigo sin saber nada más que de su existencia a pesar del montón de pruebas , es otro puto infierno también.

Necesito llorar. Necesito que alguien me diga que todo irá bien. Que dentro de un año me acordaré de este sufrimiento cuando tenga el amago de quejarme porque tengo que corregir o preparar alguna clase. Y volveré a la senda. Un año. A saber. Pueden pasar tantas cosas…

No quiero dejar que el dolor me incapacite: dedos de las manos, hombros, rodillas, pies, ahora la espalda…. la ansiedad… Intento no dejar de hacer cosas. Ayer salí a comer fuera para andar y cambiar un poco de aires(tengo que hacer «deporte») .. Hoy no soy capaz ni de poner una lavadora. Pero aquí estoy escribiendo. Ya no me da grima mirar la herida de la biopsia del dedo. Convivo con ella, tampoco es que la observe con detenimiento.

Supongo que me puedo permitir un día de estar mal.

La verdad es que esta puta tormenta de dolor ,angustia y enfermedad está elevando mi nivel de bordería, sarcasmo y cinismo a unos niveles de doctorado con según que comentarios y actitudes. Supongo que esto es a lo que le llaman volverse fuerte, ponerse una coraza o quizá hacerse invencible.

No quiero dejar de ser quien era antes, pero inevitablemente en muchas cosas ya no volveré a ser igual. No es malo tampoco. Lo de siempre «Quien si, quien no, quien nunca…» y » A llorar, a la llorería»


A pesar de llevar los AirPods puestos, estucho a un montón de pájaros disfrutando alegres del día. Vienen, se posan, se vuelven al árbol. Al fondo, una ermita medieval se alza cual faro frente al Mediterráneo. Cada día la miro. Y doy gracias por poder hacerlo.

En un rato intentaré levantarme de la silla. Seguiré plantándole cara a todos mis dolores, convencida de que la tormenta pasará.



Deja un comentario

About Me

Lo que soy ha pasado a un segundo plano. Escribo para capear la tormenta.

Este blog es mi válvula de escape.