Ya lo he repetido varias veces…. Ya no estoy para tonterías. Igual que aparto o fulmino a gente tóxica a mi alrededor, vivo la vida con una intensidad que nunca había experimentado. Y me gusta.
Me gusta disfrutar de cada segundo que mis enfermedades me permiten vivir sin dolor y sin tratamiento. Disfruto de todo.
De conducir, de hacer la comida, hasta de cambiarle la arena a mi gato. Poder hacer todo esto, cosas simples y normales… Un regalo.
E igual que disfruto, envío a la mierda a quien me putea, como esta mañana a una encargada de Carrefour. Era mi supermercado de referencia. Por culpa de esa desgraciada, no pienso volver. Con mi dinero no pienso pagarle su sueldo a esa amargada histérica.Que se vaya a la mierda tal como le he dicho en persona. Y me he quedado muy a gusto.
Pero vayamos a lo bueno.
Me siento bien al quitar de mi vida lo que no me hace bien. Personas, situaciones… Y disfruto como nunca las cosas buenas.
Acabo de reservar un restaurante al que hace muchos años que quiero ir a comer. Mañana voy con mi persona favorita del mundo, la que ha estado a mi lado durante todo este tortuoso viaje. Nos vamos a comer y luego nos juntaremos con mis íntimos amigos, aunque me falte una, estará virtualmente. Mis puntos de apoyo todos ellos. Cómo los quiero.
La semana que viene me esperan un TAC de comprobación del cáncer y un tratamiento en el Hospital de Día de Reumatología, que me da que será algo intravenoso. Sufrimiento tras sufrimiento… Es mi agenda desde hace ya más de un año.
Tengo la opción de encerrarme y lamentarme o de VIVIR. Y estando enferma, he aprendido tanto a vivir…. Y a disfrutar.
Solo tenemos una vida. Es hora de que empecemos a ser conscientes de que en un segundo la podemos perder.
Vivamos.
Y disfrutemos.

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