Bajo la Tormenta

Bitácora de un viaje a través del cáncer


Adiós Pestañas, adiós…

Es una de las consecuencias de esta dura quimioterápia: no solo me he quedado casi calva del todo, ya apenas me quedan pestañas. Y cada vez sumo mas cicatrices. Esta decrepitud física es un símil de mi estado anímico. Que seguramente será el mismo sentimiento que han atravesado o están atravesando muchas personas que estamos sufriendo esta puta enfermedad llamada cáncer.

Me ha dado por pensar que cada pestaña que he ido perdiendo es como cada una de las cosas que me hacían feliz que el puto cáncer me ha robado: mi vida anterior, mi salud, mi buen ánimo, mis ganas de hacer cosas, amistades, a mi querido Fusco 😞 … Y miedo me da seguir perdiendo más cosas.

¿Que hay cosas peores? ¡Por supuesto! Podría estar en un hospital, enganchada a una máquina, mil cosas…. pero sinceramente. Creo que con todo lo que llevo este año y medio, tengo todo el derecho del mundo a quejarme.

Dice mi psicooncóloga que busque cosas para hacer que me entretengan. Como si fuera tan fácil.Hace unos meses aun me apetecía escribir, cocinar, estudiar…,¿Ahora? Nada. No tengo ganas de nada. Solo de sobrevivir y curarme.

Y hoy escribo estas lineas a modo de ejercicio. De desahogo. Y de punto de referencia en esta bitácora para cuando la lea dentro de unos meses.

Los días después de las sesiones de quimioterapia…

Para mí son infernales. Llevo 3, me faltan otras 3. Es ponerme la inyección posterior y sucumbir a varios días de dolor, en mi caso en pies y rodillas… Supongo que cada paciente es un mundo. Ahora estoy en uno de esos días. Apenas puedo hacer nada. Es inevitable pensar en todo el camino recorrido….y el que me está tocando recorrer ahora. Y cada vez se hace más cuesta arriba.

Conociendo a otros pacientes

Así como el año pasado no me apetecía entablar conversación con nadie, este año, que aún tengo menos ganas de sociabilizar con absolutamente nadie, sí que he conocido a algunas personas interesantes. En el hospital en conocido de forma casual a Mercé y a Mónica. A esta última la tenía vista de coincidir en varias visitas y siempre me llamaba la atención el estilazo que tenia vistiendo y con sus pañuelos en la cabeza. Su sonrisa y su actitud, me admiraban. Una casualidad hizo que nos conociéramos la semana pasada y al día siguiente volvimos a coincidir…y me fui a hablar con ella. A preguntarle cómo estaba y que me contara donde se compraba esos pañuelos tan chulos. ( Algún día, cuando tenga ánimos, escribiré sobre mis avances en mi investigación de mercado sobre pañuelos y gorros oncológicos…. ) El caso de Mónica , una recaída después de 9 años. ¡De 9 años! Cada vez tengo más claro que rara será la familia que se libre en los próximos años de tener un caso de cáncer en ella. Y sí, resultó ser un ser de luz tal como imaginaba.

Sigo viendo el lado bueno a compartir experiencias con otros pacientes que están pasando por lo mismo que tú, porque creo que son los únicos que pueden entender realmente lo que es enfrentarse a la enfermedad: a las pruebas, a las quimioterapias, radioterapias, braquiterapias, cateters, analíticas, miedos…. Aun así. No dejo que nada me afecte. Puedo empatizar porque entiendo , pero ya nada me afecta. Bueno, casi nada. A no ser que sea algo grave de alguien muy cercano, el resto, siendo egoísta, no dejo que me afecte.

Esta enfermedad provoca ya mucho sufrimiento como para cargar con cargas externas. Y me he vuelto muy egoísta. Por mi bien y porque se que es lo que me conviene. Y lo mejor, es que no tengo que hacer ningún esfuerzo.

Sin pestañas, antisocial y sin muchas ganas de nada.

Pero seguimos.

Bajo la tormenta.



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About Me

Lo que soy ha pasado a un segundo plano. Escribo para capear la tormenta.

Este blog es mi válvula de escape.