Bajo la Tormenta

Bitácora de un viaje a través del cáncer


El día antes de la quimio

Mañana me toca mi cuarta sesión de quimioterapia. O la décima si tengo en cuanta las seis del año pasado. No estoy nerviosa.Solo me entra la angustia en el momento del pinchazo en el port-a-cath, pero las enfermeras adorables de Can Ruti me ponen siempre un spray congelante que me alivia la sensación de pinchazo. Eso y que cierro los ojos para no mirar. Hay cosas que no cambiarán nunca.

El último día de normalidad antes de entrar en la nube

Como ya he contado en anteriores post, este año me está sentando especialmente mal la quimioterapia. Esta vez me consume el dolor de pies, rodillas, piernas…. A eso se suma estar como en una nube de malestar. Como una gripe muy bestia. Ocho días me duraron los efectos de la última sesión.

Y ya se que hoy es el último día de poder hacer cosas.Porque a partir de mañana… «Hasta luego Mari Carmen» durante unos días. Lo único «bueno» de saber que te vas a poner enferma es que puedes aprovechar para dejar cosas preparadas, la compra hecha, y todo preparado para cuando seas un trozo de carne con ojos que, en mi caso, se limita a moverse de la cama al sofá y se dobla como una yonqui cuando le ataca el dolor. Tal cual.

Esta vez mi oncólogo y mi reumatóloga me han recetado antiinflamatorios. A ver si me ayudan.

La mochila de la quimio

El año pasado me compré una mochila , roja, de la marca Nikis Galicia Style. Roja. Discreta como ella sola.

Cada día que tengo quimio no faltan en ella:

  • auriculares
  • un libro
  • una botella de agua
  • batería para el movil y cable (mi quimio es de casi 7 horas)
  • almohada de viaje (incorporación de este año porque una de las medicinas que me ponen me da sueño y me da vergüenza que la cabeza vaya dando tumbos a su bola)
  • una mascarilla de repuesto (siempre llevo mascarilla en el hospital)
  • galletas saladas o algo para comer
  • Un fular o pañuelo por si me coge el frio
  • pequeño neceser

El año pasado en las primeras sesiones me llevaba también el iPad. Me descargué varias temporadas de la serie «Aida», que me encanta y me hace desconectar totalmente, y me hacían más amenas las horas. Este año me ha dado por leer. Hay otros a los que les da por dormir o por intentar establecer conversación con sus compañeros de suplicio.

Como son tantas horas siempre me pilla la hora de la comida, y en el hospital siempre me dan un bocadillo y un agua.. Al salir, confieso que siempre me voy a comer una hamburguesa. También innovación de este año. Este es el último momento de normalidad que suelo vivir antes de entrar en la nube de los efectos del tratamiento.

Ropa cómoda

Para mí es básico.El año pasado tenía mi «uniforme de quimio»... Era tétrico pero a mi me gustaba. Este año voy innovando en cada sesión pero lo que no falla es llevar bambas. Bueno, llevo un año y medio con los pies siempre tapados. Ni en verano llevo sandalias. Y mañana tampoco a pesar de la ola de calor. Son paranoias mías. Pero prefiero llevar los pies cubiertos. Y tal como vuelvo a casa de la quimio, toda la ropa a lavar. Si llevas Port-a-cath, mejor llevar camisa o camiseta o jersey con cuello pico. Hay que tener en cuenta donde lo llevamos implantado y que de ahí nos conectan. Mejor que no haya obstáculos. Yo por no llevar, no me pongo ni collares ni gargantillas, ni nada. No vaya a ser que se me lien con los tubos y la lie parda. Que soy un poco torpe.

La última vez me prestaron una sabana porque tenia fresquito. Y luego los sillones, tienen varias posiciones , por lo que puedes ponerte tan cómoda como prefieras.

Mañana creo que me toca butaca de ventana.Por fin. Que yo recuerde solo he tenido esa suerte dos veces en todas las sesiones que he recibido. Podré ver el mar de lejos, la montaña… y un ala del hospital. También tengo vistas desde las otras butacas, las de «interior » como yo las llamo. Pero estas me gustan más porque así puedo dejar la mochila apoyada en la repisa. Tonterías mías.

Aprovechar las horas previas

Es vital intentar entretenerse. Y a eso voy.. Chapuzón en el agua en cuanto pase el sol y no pensar, que últimamente mis pensamientos no son de lo mas alegres. Y mañana será otro día.

Seguimos.

Bajo La Tormenta.



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About Me

Lo que soy ha pasado a un segundo plano. Escribo para capear la tormenta.

Este blog es mi válvula de escape.