Estoy segura de que hay personas que llevan los días después de la quimio super bien. Desde luego no es mi caso. Ya lo he contado varias veces, pero es que es demoledor. No doy remontado.
Hace ahora 1 semana me acomodaba en mi butaca para recibir la última dosis de quimioterapia. Una semana después , me duelen los pies, las rodillas, no me concentro, estoy agotada, me cuesta todo un mundo.
No puedo salir de casa sola. No puedo casi ni pensar.
He intentado hacer cosas esta mañana. Cosas que estando normal me llevarían todas media hora. He tardado casi 1 hora en vaciar el lavaplatos y hacer la cama . Es que tengo que parar. Sentarme. Luchar contra mí misma.
Y lo que me queda…
Hoy es un día especial.
A pesar de todo, debería ser un día feliz.
Y me preocupa no estar exultante. ¿Quizá no volveré a estarlo nunca? Espero que no , porque el mes pasado durante los 6 días que pude estar en mi paraíso personal tenía la sonrisa pintada en la cara.
Hace 3 meses y medio que Fusco se marchó, y lo sigo echando de menos cada día. Pero hace unas semanas tomé/tomamos la decisión de adoptar a dos nuevos gatitos. Hacer que tuvieran una vida feliz y pasar rato entretenidos con sus locuras.
Hoy vamos a formalizar la adopción.Son dos gatitos hermanos, recogidos de la calle, que están bajo los atentos cuidados de una protectora. Me parece alucinante el trabajo que hacen estas personas.
Cuando me recupere, es una cosa que tengo clara desde el año pasado, quiero hacerme voluntaria de alguna asociación de ayuda. No se si a personas enfermas o a animales… pero quiero ayudar. Necesito ayudar.
La vida es una mierda para muchas personas y animales. Pasamos de refilón, sabemos que existen estas necesidades, pero no hacemos mucho caso. Al menos muchos de nosotros. Hasta que nos toca vivir una situación complicada y nos volvemos más sensibles. A todo. Ese es mi caso.
Yo ahora, será que soy otra persona totalmente distinta, tengo claro que quiero ayudar en lo que pueda. Aun no se cómo lo haré, Pero algo haré.
Tener una ilusión
Se que es muy complicado porque yo misma hace apenas 2 meses estaba en lo más profundo del pozo y no dejaba de llorar y lo veía todo negro y creía que me iba a volver loca. Hoy tengo una ilusión, al menos , la de incorporar a los dos nuevos miembros de la familia. Iré cansada, mi casa volverá a ser como un búnker del Banco de España para que no se escapen, y mis sofás desaparecerán bajo toneladas de mantas protectoras… pero compensa. Se que les daré una vida feliz y ellos a mi me darán un motivo para sonreír cada día.
Aceptar la situación
Me gustaría estudiar. Me gustaría poder escribir en mis otros blogs. Pero he aceptado que mi cabeza ahora mismo no es la que era. En los momentos que estoy algo más lúcida aprovecho para escribir algo, o leer. Pero poco más.
Lo acepto. No me agobio. Confío en que mis neuronas volverán a funcionar. Me volveré a concentrar y podré hacer cosas. Lo de ser un trozo de carne con ojos nunca ha ido conmigo.
Es fácil decirlo pero difícil de hacer. Y más cuando el cáncer ha decidido alojarse en tu cuerpo. Así que se de lo que hablo.
Si me estás leyendo y tienes un día, una época , una racha mala.. Confía. El tiempo amortigua el dolor.
Aun así, es importante si puedes que cuentes con ayuda profesional. A mí mi psicooncóloga me está ayudando mucho.
Es un camino duro. Una tormenta larga.
Pero al menos ahora en la mia por lo menos, vuelven a colarse los rayitos de sol. A pesar del dolor.
Seguimos.
Bajo la Tormenta.

Deja un comentario