Bajo la Tormenta

Bitácora de un viaje a través del cáncer


Las horas previas al Pet Tac

Son una tortura. Lo mires por donde lo mires. Da igual si llevas poco tiempo con la enfermedad como si ya llevas años. Da igual el número de pet tacs que lleves. Llega el momento y los nervios que te carcomen son los mismos. ¿Saldrá todo bien?

Sinceramente, yo ya he perdido la cuenta de los que llevo hecho los dos últimos años y medio. Pet tacs, resonancias, tacs… Ya ni los cuento. Es lo que toca, pues «p’alante».

Hoy es domingo. Un domingo de julio cualquiera. Muchos estarán ya en su lugar de vacaciones, otros en la carretera o viajando en otro medio de transporte, otros bufando por que mañana tienen que volver a trabajar… yo estoy intentando aparentar normalidad. Lavadoras, piscina, aperitivo, comida, sobremesa mirando al mar….. Pero por dentro una voz salta diciéndome que mañana me toca pet tac.

Nervios, nervios y más nervios. Por más técnicas de relajación y por más que intente distraer la mente…. la voz sigue ahí. Saltando.Llamando la atención para que no me olvide.

Vengo de una semana muy complicada. Justo hace 7 días moría mi suegra. En 5 días me he tenido que enfrentar a un largo día de tanatorio, a una misa funeral, al cementerio.., A los trámites pertinentes..a cruzar España de lado a lado dos veces. Y al inevitable pavor a pensar en que me podria tocar a mí, Que sí, que nos tocará a todos tarde o temprano. Pero a mi me da mucho miedo. Y enfrentarme a ello no ayuda.

Ya no solo psicologicamente. Fisicamente estoy agotada. Estar cansada hasta tener dolor. Estar cansada hasta no poder ni hablar. Estar cansada hasta el punto de no poder ayudar a gente que me importa.Es otra de las secuelas que me ha dejado el puto cáncer.

Pero aun es domingo. La vida sigue. Respiro.

Seguimos.



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About Me

Lo que soy ha pasado a un segundo plano. Escribo para capear la tormenta.

Este blog es mi válvula de escape.