Bajo la Tormenta

Bitácora de un viaje a través del cáncer


El último día de tratamiento

Imagina que estás en un barco en medio del mar bajo una tormenta descomunal, haciendo lo posible por no hundirte y rezando para que la tormenta pase y el sol vuelva a brillar en tu cielo.

Cuando ya tienes el cuerpo destrozado de tanto golpe y piensas que no puedes más de pronto llega la calma. Y miras al sol, con agradecimiento y alivio. Pero la experiencia te ha cambiado y esa persona que eras antes de subirte al barco se cayó por la borda y ahora es un recuerdo bajo las aguas…

Yo ya he pasado por dos tormentas a cual más bestia en menos de tres años…

Hoy, por fin, he terminado (de nuevo) el tratamiento. Mi último dia .

He salido del box del Hospital del Dia, me he despedido deseando suerte a dos de mis compañeros (unos párrafos más abajo amplio porque lo de hoy ha sido de traca)  y cuando estaba esperando el ascensor me he puesto a llorar. Lo he conseguido. Soy feliz. Sí. PERO….El dichoso “¿y si vuelve?” siempre va a estar ahí.  

Aunque de momento, gracias a Dios, a mi genética, a mi red de apoyo y sobre todo y ante todo a mi fantástico equipo médico del Hospital Germans Trias i Pujol de Badalona, sigo “limpia” .Pasando controles, el miedo a una nueva recidiva siempre va a estar ahí por lo que hoy no voy a dar botes ni pegarme una gran fiesta. Estoy feliz, pero soy comedida y prudente… Pero me siento feliz y agradecida.

Siento como si hubiera hecho un largo viaje…larguísimo. 

Desde que en enero de 2023 tuve que salir corriendo de mi trabajo hasta el día de hoy, es increíble que yo haya podido pasar todo lo que he pasado siendo como era de aprensiva y miedosa. A ver, que aprensiva lo sigo siendo, pero ahora ya no me pone nerviosa hacerme una analítica, Confio ciegamente en el personal del hospital. Casi he aprendido a no tener miedo al pinchazo en el porth-a-cat aunque hoy por moverme me han tenido que pinchar dos veces. Pero no duele. Es un simple pinchacito. Soy yo que, como he dicho, soy aprensiva.

Durante estos casi tres años han sido cientos de analíticas, no se cuantas resonancias, tacs y pet tacs… 4 ingresos hospitalarios, no se cuantos quirofanos, 6 + 6 + 20 sesiones de quimioterapia, 25 + 27 sesiones de radioterapia, dos braquiterapias, no se cuántas biopsias e inyecciones, me he quedado calva….Para que luego haya quien romantice la idea del cáncer o diga que es como un simple “constipado”

Estoy cansada.

Afrontando la enfermedad.

Todos estos tratamientos han hecho mella en mi cuerpo y aunque exteriormente parece que estoy de maravilla, por dentro.. ay por dentro…la secuelas son considerables. Ya lo he contado aquí más de una vez. Ayer mismo, después de haber pasado la mañana en el hospital y de un paseo por Barcelona, me metí en la cama a las 19.30 de la tarde porque no podia ni hablar del cansancio.  Y hasta esta mañana.

Cada paciente es distinto, cada paciernte tiene mas o menos sucuelas, Hay personas que tras una sesión de radio o de quimio pueden ir a trabajar y otras que no pueden ni andar solas. Personas que pasan un cáncer  y ya se olvidan de él para siempre y otras que tras unos meses o años se encuentran otra vez con el puto bicho dentro. 

Hay personas que no sobreviven.

Y todos, todos, hemos pasado por lo mismo. Ni actitud postiva, ni guerreros, ni luchadores ni hostias en vinagre. Te toca esta enfermedad y has de pasar por el tratamiento como puedas y como te deje el puto bicho. Y los que mueren no lo hacen porque quieran. Ni porque no “luchen”.. que gilipollez. Para mi es cuestion de suerte. O del destino.

Hay quien muere de cáncer, o de otra enfermedad, hay quien de un accidente de trafico, de una caída tonta, hay quien se ahoga, quien se atraganta….. Así que por favor, basta ya. No estamos en guerra. Intentamos sobrevivir y aguantamos lo que sea con tal de salvarnos. Al menos yo durante todo este tiempo no he coincidido con ninguna persona enferma que hubiera “tirado la toalla”.

Recuerdo a una señora que durante una de mis quimios largas, creo que el año pasado, me contaba que ella ya estaba desahuciada, que tenia metástasis por muchas partes de su cuerpo pero que , mientras pudiera, ella iba a seguir haciendo su vida. Arreglandose y poniendose divina cada día para disfrutar mientras pudiera saliendo de casa a hacer mil cosas.

Ese fue una de las primeras veces que salí tocada del hospital. Pero la entendi perfectamente. He contado aqui varias veces lo mal que estaba yo antes del diagnostico, cuando no podia ni levantarme sola de la cama y no paraba de sangrar. 

Y cuando casi me matan en el Hospital de Calella. Tengo esa espina clavada y algún dia dejaré aquí por escrito la que me liaron. Y no me olvidaré de mi “amiga” la ginecologa sin escrupulos, sin corazon y sin alma, a la que sólo le deseo una cosa: Justicia Divina.

El caso es que cuando te has visto sin poder salir de la cama y al borde de irte al otro barrio, te cambia el chip de forma fulminante. Yo hace casi tres años que solo por poder despertar y levantarme de la cama cada día doy gracias al cielo. Y cuando en alguna ocasión me quejo de tener que hacer algo, (que tampoco es que viva en mood zen todos los días) rápidamente recuerdo lo afortunada que soy por poder andar sola y sin estar atada a ninguna máquina.

Cada persona , repito, es distinta. Y no lo que le pase a una le va a pasar al resto. Ni todos los tratamiento son iguales.. hay tantas cosas…

El hombre rape

Hablaba al principio de este post de la sesión de hoy. Y es que creo que ha sido la primera vez que me han dado ganas de arrancarle la cabeza a uno de los pacientes. A mi, y a todos los que estábamos en el box. 

Era un señor en sus sesenta. Ademas de él, habia una señora estirada en el butacón en una de sus primeras quimios y un chico jovencísimo, que también llevaba tiempo de tratamiento. Y llega el hombre. Ya se le ha visto el plumero tal como ha entrado, con un poco de soberbia. ( Mis muchos años de trabajo cara al público me han curtido bastante en calar a la gente, Y no suelo equivocarme.). Era su segunda sesión. No estaba nervioso. Pero tenia la boca muy grande ( a nivel fisico y metafórico) . Era como esos pescados feos … Tenía cara de rape. 

Y entre bocanada de aire y bufido ha soltado a todos los allí presentes mientras le ponían la vía: Total, los que estamos aquí ya sabemos como vamos a acabar, esto no tiene solucion”. La enfermera, un amor, enseguida le ha replicado. Yo me estaba poniendo el abrigo y me he girado con toda mi mala leche y le he soltado cuatro verdades. Sutil y sonriendo, pero unos buenos zascazos se ha llevado… que te puede caer un tiesto en la cabeza, tener un accidente…. Tambien mis otros compañeros de box se han rebotado… 

Lo que realmente me hubiera gustado soltarle es algo asi como:  “Y digo yo, puto subnornal , igual sales y te cae un tiesto en la cabeza y te fulmina. O tienes un accidente de trafico.. o mil cosas.  Lo que no puedes hacer puto imbecil es en un box del Hospital de dia de oncologia ponerte en modo funesto. Si estas amargado te pones un puto bozal. O te das un cabezazo o ardes en el infierno, pero delante de enfermos de cancer con el tratamiento tan bestia que estamos llevando, pues no dices estas gilipolleces.. Te vas a la mierda. “

Me he ido deseandoles mucha suerte de corazón a la señora y al chico y agradeciendole a mi enfermera de hoy su cariño.

En 32 veces que he estado en el Hospital de Día es la primera vez que me encuentro un enfermo así. Que seguro que habrá más. Pero en todo este tiempo no he conocido a un solo enfermo de cancer que soltara por su boca algo ni parecido. Obviamente todos tenemos miedo de morir. Pero todos confiamos en que nos salvaremos, sino qué sentido tendría pasar por todo, Y aun asi, por desgracia, hay gente que se muere. Y por eso, como tenemos miedo y hay muchos enfermos que no lo consiguen, no necesitamos tener a nadie al lado con “semejantes dosis de optimismo”

Ha sido la anécdota del día.

Y me inspira un poco como cierre de esta seguna fase de tratamiento.

Soy feliz. Aunque no de botes ni monte una fiesta.En parte porque estoy bastante cansada fisicamente. Estoy viva. Estoy aquí. En mi sofá debajo de una manta calentita. Ayer me dijo mi oncólogo que el último pet tac había salido bien. La de ayer fue una visita especial que quizá algun dia tambien explique. Me quedo con que soy especial. Pero especial para bien. Espero seguir siéndolo y que el puto bicho, el dichoso cáncer, ya no vuelva a manifestarse. Nunca. 

Durante estos casi tres años, lo he pasado muy muy mal. Lo hemos pasado mal. No solo yo. Tambien los que cada día han estado ahí. Mi red de apoyo. Ahora nos toca descansar, al menos de esto. Siento haberles hecho sufrir a todos cuando cada uno ya estaba luchando sus propias guerras.

Afronto esta nueva etapa con serenidad y con las mismas ganas de seguir cuidandome. Asumiento que tendré que seguir yendo al hospital a cotrolar mis dos enfermedades y asumiendo desde luego mis muchas limitaciones. Tocada pero no hundida. Porque como digo yo siempre podria estar peor. 

Me siento afortunada.

Gracias por seguir acompañandome y leyendome. 

Seguimos. Dejando atrás la tormenta.

Sale el sol.



Deja un comentario

About Me

Lo que soy ha pasado a un segundo plano. Escribo para capear la tormenta.

Este blog es mi válvula de escape.