Bajo la Tormenta

Bitácora de un viaje a través del cáncer


Desde mi burbuja

Hace mucho que no escribo. He necesitado dejar pasar un tiempo. Un tiempo para intentar olvidar, para asentarme. Para salir de la vorágine de visitar el hospital cada semana.

Los últimos movimientos

Hace 4 semanas me realizaron una resonancia y un Tac. Experimenté por primera vez la angustia de saber «el resultado».Es una angustia que te devora las entrañas a un nivel bestial.

Hace 3 semanas tanto mi oncóloga como mi radióloga me dijeron que el tumor ya no estaba. Aun hoy lo escribo y sigo sin creérmelo. Hay que ir controlando ganglios y alguna cosa más, pero parece que la laparoscopia, las 25 sesiones de radioterapia, las 6 de quimioterapia ,las 2 braquiterapias y los cuidados de todo el personal sanitario que me ha atendido, han funcionado. Nunca tendré suficientes palabras de agradecimiento para todo el equipo médico que me ha tratado. Ojalá sea cierto y este puto cáncer desaparezca de mi vida, para siempre.

No tenia muy claro el venir. Tenia miedo a alejarme del hospital. Por si me pasaba algo. Tenia miedo de conducir. Tenía miedo de que me pasara algo y estar a más de 1.000 kilómetros de mi segunda casa. Aunque lo necesitaba tanto… Mi radióloga fue clara. ¿para qué miras dónde está el hospital más cercano? ¿Para qué vas a ir? Y eso me convenció. Le dí un abrazo como pocas veces he dado a nadie. Después de tantos meses, creo que tengo cierto síndrome de Estocolmo con el Hospital Germans i Tries, Y no es para menos.

Hace dos semanas que llegué. A mi casita familiar en medio de la montaña. Desde que estoy aquí, hay días que me olvido hasta de que estoy enferma. Hay días en los que no pienso por todo lo que he pasado. Solo cuando veo a mis padres emocionarse hablando con algún amigo, familiar o vecino me vienen a la mente esos duros momentos.. y eso que a ellos, pobrecitos míos, les obvié muchas cosas por no hacerlos sufrir más.

Es duro. Todo el mundo me dice que «haces muy buena cara»… supongo que me esperarían decrépita y sin pelo… Sinceramente, es lo primero que pensaba yo cuando me decían que alguien tenia cáncer. Pero yo no. Gracias a Dios mi quimio no fue tan dura como para hacerme caer el pelo. Se me cayó bastante , pero previamente me había cortado la melena, así que no fue tan escandaloso. Y sí, hago buena cara. Estoy aquí y eso me cambia la cara y me hace brillar. Pero en cada foto que me hago sigo viendo el sufrimiento y la tristeza. Un poquito de ese dolor que aun no ha salido.

No se en qué momento me pondré a llorar. Se que tengo que explotar y no se cuando llegará ese día. Quizá cuando vaya a visitar en unos días la tumba de mi querido cuñado, mi Carlos. Me he acordado tanto de él en estos meses, a lo largo de todo el tratamiento, que no se como será ese triste reencuentro.

Decía que todo el mundo alucinaba de «la buena cara que hago»... Luego cuando pasan unas horas conmigo y ven lo mucho que me canso o la ronquera que a veces me asalta, supongo que se harán una idea de que lo de fuera es una careta.

Si dos o tres días me estoy moviendo, paseando por la montaña o por donde sea, luego estoy entre uno y dos días en los que apenas me puedo mover. Y aquí no tengo sofá… es lo único que echo de menos de mi casa ahora mismo. Bueno, eso, y una buena conexión a internet. Pero hasta esto tiene solución.

Ahora, de vez en cuando, cuando salgo de la burbuja, me asalta el pavor al regreso: a las revisiones, y a cuando podré volver a trabajar. Cómo será esa vuelta… Me angustia. Se que debo centrarme en curarme lo primero, pero es inevitable pensar en que será de mi cuando me reincorpore a la vida laboral. Si podré tener una vida normal, si recuperara las fuerzas….

Yo que decía que lo que más miedo me daba era la primera operación.. ilusa de mi… Tela marinera los efectos del tratamiento. Aun me estoy medicando para la ansiedad. Y cuando a veces recuerdo lo mal que lo pasé o el horror de las braquiterapias… Se que hay cosas mucho peores, y enfermos que están por desgracia mucho peor de lo que yo he estado. Pero no hay nada como haber pasado por algo como esto para ver los hospitales de una forma totalmente diferente.

Ojalá dentro de un año pueda estar disfrutando al 100% de estos días en la burbuja igual que este año. Con los que estoy. Con el cariño que estoy recibiendo también desde que he llegado aquí.

Además hoy llueve. Y no ha levantado tampoco la niebla en casi todo el día. Que más se puede pedir.

Seguir saliendo de la tormenta.

Empiezo a contemplar el sol entre las nubes….



3 respuestas a “Desde mi burbuja”

  1. Como te entiendo amiga, se a lo que te refieres. No cambiaría ni una coma de tu escrito. Y podría decirte tanto que en el fondo no se que decirte. Solo te digo el final de la historia: se aprende a vivir con ello, con las revisiones, con el miedo, con el cansancio y al final llega un día en el que sencillamente, se te olvidó.. olvidaste que estabas enferma y seguiste con tu vida… un beso gigante y gracias por compartir, no es fácil. Yo escribía y borraba y así tres o cuatro veces….

    Un abrazo fuerte

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    1. Gracias infinitas por tus palabras Moly. No hace falta decir porque el haber pasado por esto hace que las palabras sean innecesarias ¿verdad? Cuanto te entiendo .Espero que a mi también me llegue ese día de «olvidar» que estaba enferma .. De hecho me está pasando ahora a ratos , pero sé que en cuanto vuelva a mi realidad volverá todo de golpe . Gracias de corazón a ti por tu mensaje y por leerme .Otro abrazo enorme . ¡Nos leemos!

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      1. Si!! Empieza con pequeños ratos, ahí en tu casa de la montaña, hasta que te das cuenta un día, así de repente, que también se fue de nuestro día a día. Llega, créeme un beso fuerte 💪

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About Me

Lo que soy ha pasado a un segundo plano. Escribo para capear la tormenta.

Este blog es mi válvula de escape.