Hace dos días he entrado en una nueva fase de mi enfermedad… o mis enfermedades, porque ya son varias…. Hace dos días mi oncóloga me dijo que «pulmón mejor, zona tumor bien PERO..» Habemus nuevo problema… ¿Grave? No se sabe. Hay que hacer más pruebas.
Más pruebas que de momento me implican una nueva punción en una nueva zona, una nueva ecografía... Depende de lo que salga una nueva biopsia… y si hay células cancerígenas, nuevo tratamiento.
Ergo, mas quimio y más radioterapia.
Más.
Otra vez.
No, POR FAVOR.
Tengo unos ganglios más grandes de lo normal en la zona de la clavícula izquierda. O algo así. Ya, para qué entrar en cosas técnicas.
El caso es que la semana que viene me toca otra vez pasar por la cámara de tortura. Y ya, hasta aquí. Ayer me preguntaba mi compañero y ya amigo Peter cómo llevaba el cabreo. Hasta hoy no he estado cabreada. En todo este tiempo. Desde el diagnóstico inicial. Ahora mismo le deseo todo lo que estoy pasando yo a toda la gente a la que aborrezco. Gente muy específica con nombres y apellidos, y características concretas, a las que no mencionaré aquí. Habré perdido la empatía, pero no la cordura.
Y sí, me siento con el derecho. Con ese derecho de persona enferma, que lleva más de un año sufriendo todo tipo de tratamientos, operaciones, dolor y sufrimiento. Joder, con la de gente Hija de la Gran Puta que hay en el mundo, ¿por qué a mi?
¿Por qué yo?
Estoy muy cabreada.Mucho.
Esto ha hecho que ya mi empatía se haya casi esfumado. Siempre me he considerado buena persona. Pero ya no me sale tener piedad ni compasión por los demás. Me la sudan los problemas de casi todo el mundo. Cero negatividad cerca mío, cero malos rollos.Te los comes tú solit@ porque a mi ya me llega con enfocar todas mis energías en curarme de una puta vez y en acabar con el puto cáncer DE UNA PUTA VEZ.
Me he encerrado en mí misma.
Ni me apetece ver a nadie por compromiso ni hacer nada que no me apetezca de corazón. De una vez por todas, que ya me toca, «primero yo, después yo, y si sobra algo, también yo». Y al resto del mundo, que le den.
Siento rabia. Lloro a cada poco. Tengo miedo. Mucho miedo.
Y confío en que solo sea un susto.
Y se que estoy en buenas manos y hacen todo lo posible por mantenerme sana.
Pero siento que entro en una nueva fase. Ya no se si mejor o peor.
Pero la rabia, el cabreo, la mala leche, la bordería, el estoicismo y mi vestuario de cuervo, hoy, me definen mas que nunca.
«Dile a la rabia, que se quede en el camino….»

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