Hace hoy una semana que me diste los buenos días por última vez. A pesar de que te costaba mucho andar, sacaste fuerza para subirte a la cama como cada mañana desde que estoy enferma y acercarte ronroneando a mi apenas abría los ojos. Siempre pensé que eres un poco brujo. Quizá por eso de que eras un gato negro…
Si hubiera sabido que ese era tu último día en casa con nosotros, no te habría soltado de mi regazo. Hubiéramos estado los tres solos. No lo sabíamos. Llevabas una semana enfermo… no parecía grave. Hasta que ese día empeoraste y por la tarde cuando pudimos te llevamos por tercera vez en una semana a tu veterinaria. A pesar de tu escondite en el garaje. Al ver su cara circunspecta esta vez, tuve un mal presentimiento. Nos lo confirmó al cabo de un rato, tenías cáncer. ¿Cómo es posible? ¿Tú también? ¿ Por qué? ¿Por qué tú?
Te quedaste ingresado, te iban a hacer una biopsia. Ojalá hubiera sabido que esa iba a ser tu última tarde con vida.
Si algo teníamos claro es que no queríamos que sufrieras. Biopsias, quimioterapia… palabras desgraciadamente tan familiares… ¿cómo ibas a pasar tu por lo mismo? Pero si servía para curarte, lo haríamos. Aunque algo dentro de mí me decía que algo iba a ir mal. De hecho, la noche del lunes me dolían tanto los ojos de llorar que apenas pude conciliar el sueño.
A la mañana siguiente, el martes 11 de junio, yo tenia una resonancia en el hospital. Ya no me importaba nada más que tú. Esta vez los nervios y las lágrimas eran de impotencia porque estuvieras sufriendo. Pensé en tus mordiscos como siempre cuando me pincharon…. tres veces esta vez. Aun tengo los moretones.
Al terminar la prueba tenia un mensaje de Silvia, tu veterinaria, que la llamáramos urgente. Así lo hicimos al salir. Y ahí no los dijo. «Venid rápido que se muere». Se te haba paralizado la cara, estabas muy malito. Te ibas.
Intento sacarme de la cabeza el momento en el que llegamos, te vimos, nos viste…. y nos despedimos. No puedo pensar en ello porque me rompo por dentro. Y ya son muchas veces en los últimos días…
Nos despedimos de ti. No te soltamos mientras exhalaste tu último suspiro .Y te fuiste.Y sentí que me habían arrancado un trozo de mi alma.
Han pasado 6 días y no consigo asimilar que ya no estés. Y no dejo de sentirme culpable. Y no dejo de preguntarme por qué.
Cada vez que mi mente deja de estar entretenida lloro. Cualquier lugar de casa me recuerda a ti. Nos mudamos aquí contigo: tu mirador, las marcas de tus uñitas en los sofás, tus juguetes…toda la casa está impregnada de recuerdos tuyos.
Y desde que te has ido todo es tristeza…
No entiendo porqué te has ido ahora, porqué te has ido tan pronto, porqué te has ido cuando más te necesitaba. Es muy dolorosa la idea de estar en casa sin ti. Se que quien nunca haya tenido una mascota no me entenderá. Me da igual. Para mi eras parte de mi familia. Hemos compartido juntos los últimos 1o años, en los que hemos vivido todo tipo de experiencias. Una vida. No entiendo nada.
Justo ahora.
Con la recidiva reciente, a la espera de resultados de todas las pruebas el miércoles 19, que además es mi cumple… , sin pelo… Y por si todo fuera poco, tu muerte. ¿Cómo es posible tanto dolor? Y sí, se que podría ser peor, siempre puede ser peor.. Pero joder ….
Echaré (echaremos) de menos todo de ti porque eres un gato especial. Me alegrabas la vida. Me hacías compañía. Desde que enfermé de cáncer, eras mi enfermero auxiliar. Siempre estabas pendiente de mi. Por eso no entiendo tu marcha. Quizá algún día lo haga.
He llegado a pensar que te habías ido para esperarme.
Lo que tengo claro es que por más que pasen los años jamás te olvidaremos. Se que vendrán más animales a casa, porque siempre hay quienes necesitan que alguien les cuide, Y lo haremos igual que a tí, con muchos mimos, con mucho cariño. No será ahora. Pero algún día vendrán, aunque no serán como tú. No serán tú.
Espero que no te importe que le donemos tu comida a una protectora para ayudar a otros gatos que no hayan tenido al suerte de vivir tu vida. Aún no lo hemos hecho. Nos cuesta un mundo entrar en el veterinario . A Silvia también le costó decirnos que te ibas. Por mi situación y porque ella también perdió a su Tila hace apenas un par de meses. Dolor, dolor, y mas dolor….Seguro que estaréis jugando del otro lado del arco iris.
Me has ayudado a tantas cosas durante estos 10 años, que podría estar horas escribiendo.
Estos días he pensado mucho en todo este tiempo. Y en como hace 2 años éramos felices… Y ahora nos faltas tú y yo estoy enferma, casi calva, hinchada, triste, asustada … y con un motivo más para llorar todos los días. No es justo.
Puto cancer.
Nuestra última foto juntos es del domingo por la noche. Te costó subirte al sofá, te ayudamos. Y te acurrucaste a mi lado , con tu cabeza sobre mi pierna. No puedo mirarla.
No se si lo sabes, supongo que sí porque estoy convencida de que me leías la mente…. Muchas veces, en mis peores días, pensaba en la suerte que tenía de teneros a A. y a tí a mi lado. Y te miraba y pensaba en que sería de mi si me faltaras. Luego borraba ese mal pensamiento de mi cabeza, tenia la suerte de tenerte y estabas bien….Dichoso miedo.
Desde que te has ido espero una señal. Saber que estás ahí. Sea como sea querido Fusco, te llevaremos siempre en nuestros corazones. Gracias por alegrarnos la vida estos diez años.
Descansa en Paz.
Fusco, 8 junio 2014 – 11 junio 2024

Replica a Tocar fondo – Bajo la Tormenta Cancelar la respuesta