Bajo la Tormenta

Bitácora de un viaje a través del cáncer


No mires a los ojos de la gente

Ya está. He salido de mi refugio y llevo una semana enfrentándome al mundo real. Y con ello, he empezado a experimentar el «efecto pañuelo». Y he tenido experiencias de todo tipo.

A ver si a tí también te ha pasado.

El pasado (y fatídico para mi) 11 de junio ya se me caía a puñados el poco pelo que me quedaba después de mi último corte. Ese día ya llevaba pañuelo.Fue el día que me despedí de Fusco. Dos días más tarde me rapé.

El primer mes fue duro. No me veía, no sabía que ponerme en la cabeza ni cómo vestirme. Todo eran lágrimas .Lloraba por todo, no solo por el pelo, que en ese momento ya era algo casi irrelevante, el pelo volvería. Mi mascota no. Mi salud, ojalá lo haga, pero obviamente es mi miedo y temor principal.

Como apenas salgo de casa más que para ir al hospital, al principio fui llevando bastante mejor de lo que me pensaba el tema pañuelo.

Pero he salido. Por mi salud mental necesitaba cambiar de aires y he venido a pasar unos días a una capital de provincia del norte de España. Con escapadas puntales a mi lugar de resurrección, como llamo yo a mi aldea .Este año es así de raro y un poco triste, el año que viene ojalá sea como antes.

A la vez que he vuelto a la vida medio normal, a salir a la calle todos los días; he empezado a experimentar las miradas de la gente. La verdad es que los primeros días me la sudaba bastante. «Sí llevo pañuelo, ¿y qué? Mañana te puede tocar a ti», es lo que pensaba para mis adentros. No miraba a la gente, iba a mi bola.

Pero hoy, quizá porque estoy muy cansada, o porque me ha dado por ahí, me ha dado por fijarme de reojo en la gente. Parapetada bajo unas grandes gafas de sol, cual diva de Hollywood (la verdad es que entre el pañuelo y las gafas a ratos parezco mas bien una jequesa 🤭), he ido mirando de reojo a la gente. Y me he revolvido. Tres veces . A una señora muy poco discreta hasta le he espetado un «¿Tiene algún problema?». A los otros dos me los he quedado mirando yo fijamente también , hasta he girado la cabeza mientras se alejaban.. a ver qué tal les sentaba.

Ni que hubieran visto un extraterrestre.

Por que sí, tengo cáncer , voy con un pañuelo en la cabeza. ¿Y? Yo también podría mirarte por tu peinado, por tu nariz, por la ropa que llevas puesta.. Y no lo hago. No te juzgo. Quizá es que siendo de Barcelona estoy acostumbrada a ver de todo por la calle. Pero joder, a alguien enfermo , solo le falta que te lo quedes mirando fijamente. ¿No te has parado a pensar que ya bastante tiene con lo que está pasando como para que tú te lo quedes mirando fijamente sin ningún disimulo con cara de pena-estupefacción-o vete tú a saber de qué?

Nunca lo he hecho. Ni antes de estar enferma. Siempre me ha parecido de muy mala educación mirar a alguien fijamente solo porque va en silla de ruedas, lleva un pañuelo o es bizco. Por poner un ejemplo y que nadie se ofenda. Cada uno tenemos lo nuestro. Y quien esté libre que tire la primera piedra.

Quizá algunas personas deberían aprender a ser un poco más humanas.Y empáticas.Y EDUCADAS. (en referencia a mi último post)

Pero no todo ha sido malo. También he vivido momentos muy emocionantes.

Ayer mismo, casi se me saltan las lágrimas en un restaurante al que tenia muchas ganas de ir.. y casualmente terminé cenando allí. Y sin tener reserva. Tuve suerte. (Localidad de costa, llena de veraneantes)

En un momento dado, el dueño del local se acercó a servirnos un plato y me dijo «Animo».. Primero pensé que lo decía por el plato, que era considerable en cantidad.. pero no, luego me explicó que su madre había tenido dos cánceres y había salido de los dos. Y uno de ellos de útero.

No me conocía de nada. Fue el momento, la casualidad del cáncer, el animo. Me tuve que contener mucho para no ponerme a llorar por el detalle y el cariño con el que me lo dijo.

En todo este tiempo que llevo con pañuelo, y ya han pasado dos meses, ha sido la primera persona que se ha acercado a mi de esa forma. Con la empatía y la comprensión de alguien que lo ha sufrido de cerca. No sabe el bien que me hizo.

Es muy cansado que todo el mundo te mire como si fueras un bicho raro. En mi caso, siempre hablo por mi, ya que cada persona lo lleva de forma diferente, como puede o quiere, la dureza de los últimos meses no ha hecho sino que destruirme cada día un poco más, y detalles como ese, como algún abrazo que me ha dado últimamente, algún mensaje, o la cercanía de las personas que están pendientes de mi aunque yo esté cerrada en banda en mi sufrimiento, no tienen precio.

A ver si aprendemos a ser más discretos, más amables y mas comprensivos.

Que hoy soy yo, pero mañana puedes ser tú o alguien de tu familia. No lo digo yo, solo mira las estadísticas… y luego reza.

Seguimos.

Bajo la tormenta.



Una respuesta a “No mires a los ojos de la gente”

  1. […] mi post « No mires a los ojos de la gente», reflexionaba hace unos meses sobre las miradas de la gente. A los que les dabas pena, los que empatizaban y los que te miraban […]

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Lo que soy ha pasado a un segundo plano. Escribo para capear la tormenta.

Este blog es mi válvula de escape.