Hace casi 2 meses que no escribo. Estoy desaparecida de mis redes sociales y blogs desde hace semanas. Estoy bien.La tormenta se aleja y va siendo solo un recuerdo terrorífico. Solo necesitaba desconectar. De todo. Dedicarme a mi.Intentar sanar mi mente.
Los últimos resultados de mis pruebas fueron bien
Estoy feliz por ello. El miedo, como he dicho otras veces, me impide estar eufórica. ¿Miedo a qué? Miedo a que vuelva el puto cáncer. Ya lo ha hecho una vez. No quiero que vuelva más.
Sigo con mi quimioterapia de mantenimiento cada tres semanas y con mis dolores articulares (gracias a mi «querida» miositis) , que según el día, se hace notar mas que otros. Ayer apenas pude moverme del sofá. Hoy he aprovechado para ordenar un armario porque me encontraba mejor… ¿Mañana? Quien sabe….
Siento que tengo otra oportunidad para volver a empezar.
Y siento en el alma no haber contestado aún mensajes que tengo pendientes , algunos desde hace dos meses… Necesitaba tiempo para mí. Para asimilar. Para mirar atrás y ver todo lo conseguido. Todo lo sufrido. Los dos años de vía crucis sufridos.Pido perdón desde aquí por las respuestas todavía no enviadas : Prometo intentar responder a partir de ahora todos los mensajes de instagram, x, whatsapps…… Nunca pensé que estaría semanas sin actualizar mis redes.. Yo, con lo que yo era.. Pues si.Yo misma. Y agradezco de corazón todos los mensajes recibidos. Estoy abrumada.Gracias por vuestro cariño y vuestra paciencia. No sabéis lo importante que es que alguien dedique unos minutos de su tiempo a acordarse de ti. que llevas meses de ostracismo , cada vez más desconectada del mundo.
Sinceramente, no podía más. Necesité parar y centrarme en mi. Resetearme y volver a empezar después de soportar dos tratamientos contra el cáncer en menos de dos años.
Estas semanas me he dedicado a mi. No he hecho nada especial. Pero necesitaba no estar para nadie. No podía. Tanto sufrimiento me ha dejado extenuada. Ha sido tan, tan, tan duro….Solo quienes pasamos por esto lo sabemos. Los que lo sufrimos y los que están a nuestro lado todas horas del día. Nuestros ángeles guardianes, fisicamente o a golpe de WhatsApp. Los que están aunque no se lo pidas. Los que dan por hecho que si estás en el hospital van a venir a verte por mucho que les digas que no. Las almas que generosamente te empujan y te ayudan a seguir.
Nueva imagen: adiós pañuelo
En septiembre terminé la quimioterapia fuerte.. y a las pocas semanas empezó a salirme el pelo… Fuerte, Gris…..Hace hoy 2 semanas volví a mi peluquería para que me hicieran algo que me permitiera quitarme el pañuelo por fin. Podria haberlo hecho antes, pero el pelo gris y yo, no nos llevamos bien... La coquetería no la he perdido a pesar de las cicatrices.
Así pues, desde hace quince dias llevo mi pelo super corto decolorado.. ¿Y sabes qué? ¡Me gusta! Cuando te has visto como nos vemos tantos enfermos de cáncer cuando perdemos el pelo por la quimio, verte con algo de pelo es lo más. Tener pestañas, cejas….. No sabemos lo que tenemos hasta que lo perdemos... Así que, lo que hace ahora dos años me hubiera parecido un horror , ahora me parece maravilloso. Y con un rollazo increíble . Eso sí, todo gracias a Sergio y Jessica de Icaro Salon. Que son unos cracks a todos los niveles y nunca les estaré lo suficientemente agradecida por todo lo que han hecho por mi durante todo este tiempo.
Sigue el dolor, sigue el miedo.. pero hay que seguir. Y dar gracias por ello.
Y es que no queda otra. Es muy duro no poder coger peso, no hacer cosas que hacías antes con naturalidad, no poder estar más de dos horas hablando porque si no te quedas sin voz y sientes cuchillos en la garganta durante días. Saber que si durante dos días haces vida «normal». saliendo a andar , yendo a comprar, ver a gente… al tercero estarás sin apenas moverte del sofá con el cuerpo dolorido.. Pero aún así, doy gracias por estar viva y que el puto bicho no esté. Y que por favor no vuelva.
Uno de mis principales objetivos para este año (reconozco que en mi fuero interno es el más importante, como algo simbólico) es no tener que pasar el día de mi cumpleaños en el hospital visitando a mi oncólogo. A ver si a la tercera va la vencida.
Aun queda camino, pero ya no es tan pendiente.
Aun queda lluvia , pero ya no arrecia.
Seguimos.
Dejando atrás la tormenta.

Deja un comentario