Hoy me siento como si me hubiera pasado una apisonadora por encima. Apenas tengo fuerzas para subir un escalón. Estoy algo afónica. Pero estoy tan feliz. Resacosa de felicidad.¿eso existe?
Y es que ayer fue un día muy especial para mí.
Un día de primeras veces. Todas muy emocionantes: viajes, encuentros y fotos con gente muy especial para mi, (y esquiva a las fotos por que no decirlo…jaja) , y además … asistí a mi primer concierto de El Último de la Fila, uno de mis grupos favoritos de todos los tiempos.
Aun a día de hoy no entiendo cómo no fui en su día a verlos tocar en Barcelona. Supongo que ese día me tocaría trabajar . Ayer me resarcí y tuve la suerte de poder disfrutarlos.
Hoy tengo resaca de felicidad.
Estoy en una nube desde que he despertado. A pesar del cansancio.
Qué bonito fue poder verlos. Sentirme parte de ese gran coro de 56.000 almas que llenamos el Estado Olímpic de Montjuic y nos dejamos la garganta cantando canciones de nuestra juventud. Hacer durante dos horas como si no existiera nada más en la vida que el poder disfrutar. Sentirme una persona normal. Hacer cosas de persona normal.
Aunque , como no, con mis limitaciones. Para empezar, no pude ir a pista porque mi cuerpo no hubiera aguantado el tute. Así que fui de las afortunadas que no se mojó porque mi asiento en tribuna estaba protegido del Dios de la lluvia.
Pero lo disfruté igual. Tuve mis momentos de no poder permanecer sentada como todo el Estadio y me levanté a cantar y moverme, como el resto de los mortales…
Pero .. si. Mis pulmones me dijeron: «muy bien bonita, tu canta y muévete, pero lo justo, que estamos inflamados».. Así que me tuve que contener a ratos, no moverme, no cantar.. guardar fuerzas…. que el «Escolta PETER, dame aire con tu abanico, que soc de Barcelona i em moro de calor «había que gritarlo a los cuatro vientos abrazada a mi inseparable Cris con las lagrimillas en los ojos.
Qué bonito es poder disfrutar de cosas de persona normal. Como cuando estaba sana. A pesar de las limitaciones. A pesar del cansancio.
En. mi mente hice un check al lado de otra de mis cosas pendientes de hacer : ir al concierto de El Ultimo de la Fila. Ojalá no sea el último. Al próximo me he comprometido a estar en pista, aunque para ello tenga que estar unos días antes en casa sin moverme del sofá.
Ayer llovió pero no me mojé. Estaba a cubierto de la lluvia, como espero seguir estándolo de la enfermedad.
Esta semana , para variar, toca la vuelta «al trabajo», que en mi caso es volver al hospital, al cap y a las consultas médicas. Y doy gracias por estar tan controlada.. pero la verdad , cansa. Preferiría estar dando clase, con la misma cara de felicidad y el cansancio reflejados en la cara, pero explicándoles a mis alumnos lo maravilloso que fue el concierto.
Pero estoy en casa, sentada sintiendo la brisa del aire y viendo a la lluvia acercarse. Esta vez, literal. Y también doy gracias infinitas por ello.
Mientras tanto, mi portátil canta… «¿Porque esas flores raras, crecen en la aceras para tí…?»

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