Hoy he tenido una de mis múltiples visitas de control y al salir del hospital he empezado a llorar. Y no he parado en todo el trayecto hasta llegar a casa. Y eso que el control ha ido bien y está todo bien.
Y una frase no dejaba de repetirse en mi cabeza. He «dejado de sentir», que es algo que le digo siempre a mi psicooncóloga y que hoy he verbalizado de nuevo en mi visita.
Y esta vez me ha roto.
Dejar de escribir.
Dejar de tener interés.
Dejar de contestar mensajes.
Dejar de llorar.
Anestesiar la angustia.
Siempre he dicho que para escribir necesitaba «sentir» y hace muchos demasiados meses ya que no siento. Hoy la médico que me ha atendido me ha dicho algo que a veces se me olvida «ya no eres la misma persona», «has pasado algo muy duro»…. Y sí, es verdad.
A veces pienso que no tengo derecho a quejarme porque hay gente que está mucho peor que yo o gente que no lo supera, y de corazón lo sigo pensando, pero es verdad que tengo que empezar a asimilar y reconocer que el sufrimiento y las secuelas que traen dos cánceres seguidos y una enfermedad auto inmune son devastadores. No tengo que menospreciarme.
Pero no lo puedo evitar. Y a pesar de todo lo sufrido, cada día doy gracias cada segundo por estar viva. Soy una persona afortunada.
Y más viendo el mundo que nos rodea, tragedia tras tragedia….
Dejar de sentir
Todo ese sufrimiento es el que ha anestesiado mi esencia. El adaptarte a una vida en la que ni de coña puedes hacer lo que hacías antes. Y aun así eres FELIZ porque estás viva y eres una persona independiente. De verdad, no me cansaré de repetirlo: la salud es nuestro mejor activo. Nuestro tesoro más valioso.
Ojalá esta conversación haya sido el punto de inflexión que necesitaba para empezar a recuperar mi esencia, mis ganas.
Es por ello que voy a intentarlo , dejar que todo fluya, intentar…
Volver a sentir.
Seguimos.
En un día de nubes pero solo en el cielo.
Con una de mis canciones favoritas. No podría ser más adecuada.

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